Durante estos quince años, nuestra defensa de la entidad ha sido firme e incuestionable. Entre nuestros principios fundacionales siempre ha estado el proteger todo aquello que representa al CB Canarias, reafirmando con claridad cuáles son las señas de identidad irrenunciables del Club: su escudo y sus colores. Son símbolos que trascienden modas, coyunturas o intereses comerciales; forman parte del patrimonio histórico y sentimental de generaciones de aurinegros. Las equipaciones pueden responder en determinados momentos a estrategias de mercado, pero jamás deben confundirse con la verdadera esencia institucional del Club Baloncesto Canarias, una identidad que debe preservarse siempre con orgullo, respeto y firmeza.
Este decimoquinto aniversario representa también un punto de inflexión. Miramos al futuro con la voluntad de seguir creciendo y mejorando en todos los aspectos asociativos, porque así nos lo demandan nuestros socios y porque entendemos que la evolución constante es necesaria para continuar fortaleciendo este proyecto colectivo. Seguiremos siendo reivindicativos, cercanos y fieles a nuestra manera de entender el sentimiento aurinegro, manteniendo intacta nuestra esencia como lo que fuimos, somos y seguiremos siendo: LA VOZ DE LA GRADA.
Quince años después, el orgullo permanece intacto. Gracias a todas las personas que han formado parte de este camino, a quienes estuvieron desde el inicio y a quienes se han ido sumando con el paso del tiempo. Este aniversario no solo celebra el pasado; también reafirma nuestro compromiso con el presente y con el futuro de ser AURINEGRO. Porque mientras exista sentimiento, seguirá existiendo la PEÑA FRENTE LOS POLLOS AMARILLOS.




